Después de los estallidos, cundió el caos. Los gritos de los heridos, los aullidos de las ambulancias. Las líneas telefónicas se congestionaron, los servicios de internet fueron usados para saber el paradero de amigos o parientes.
Después de los estallidos, cundió el caos. Los gritos de los heridos, los aullidos de las ambulancias. Las líneas telefónicas se congestionaron, los servicios de internet fueron usados para saber el paradero de amigos o parientes.Fotos: Reuters y EFE 07 de julio 2005.
publicada el 07 de julio de 2005