El cuadro mexiquense practicó un juego meticuloso, se dejó controlar para después no dejar ir viva a una presa que se desesperó con el transcurso de los minutos por el oficio que presume el equipo que dirige el argentino Américo Gallego que desde la tribuna vio el partido.
El cuadro mexiquense practicó un juego meticuloso, se dejó controlar para después no dejar ir viva a una presa que se desesperó con el transcurso de los minutos por el oficio que presume el equipo que dirige el argentino Américo Gallego que desde la tribuna vio el partido.Fotos: AP y EFE 11 de diciembre 2007.
publicada el 11 de diciembre de 2006