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Arma. La Procuraduría investiga disparos en el Museo de Antropología que habrían salido de esta arma con apariencia de pluma.
Las medidas de seguridad del Museo Nacional de Antropología (MNA), fueron burladas, luego que dos jóvenes introdujeran un arma de fuego en forma de bolígrafo calibre .22, que al ser manipulada causó una lesión en una de las manos de la persona que la accionó e hirió a su compañero a la altura del abdomen.
El Museo Nacional de Antropología, que exhibe el legado arqueológico de los pueblos de Mesoamérica, es el más emblemático de México, el más visitado de la capital y uno de los recintos museísticos más importantes de Latinoamérica.
Marco Antonio Cabrera, de 23 años y Carlos Landeros Rodríguez, de 26 años, estudiantes de ingeniería electrónica de la UAM, quienes prestan su servicio social diseñando un sistema electrónico en el museo, introdujeron de manera clandestina esta singular arma, burlando a los elementos de seguridad, así como los arcos detectores que se ubican en la entrada principal del recinto.
En un comunicado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), informó que los jóvenes introdujeron el arma, sin informar a las autoridades del recinto y faltando a la confianza otorgada.
Indicó que los hechos ocurrieron en una oficina ajena y distante a las áreas de exhibición del museo, por lo que el servicio de visitantes y la actividad del recinto transcurrieron de manera regular y sin afectación.
Vía telefónica, Diana Magaloni, directora del museo, lamentó el incidente y aseguró que la seguridad del museo se encuentra en las mejores condiciones.
"No podría decir que la seguridad en el museo está mal, al contrario, porque se dio parte a seguridad pública del DF inmediatamente y los alumnos fueron atendidos, aunque ninguna de las heridas fue de gravedad", dijo.
Explicó que para los trabajadores del museo existe un estricto protocolo de seguridad, pero por la forma del arma los elementos de seguridad no la identificaron: "Nunca hubiéramos pensado que esa pluma tendría también las funciones de ser un arma, parecía un bolígrafo normal, y como son estudiantes en electrónica, pasaron como todos los días con su cajita de herramientas, que se abre a la entrada; la Policía vio la pluma, pero no se percató que fuera un arma".
Magaloni también mencionó que el recinto lleva un registro de todos los trabajadores o prestadores de servicios que acceden todos los días.
EN MANOS DE LA PGJDF La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) inició una averiguación previa en torno a este hecho, que se registró alrededor de las 09:20 horas, cuando los dos jóvenes manejaban la pistola tipo pluma en el interior del museo. Al parecer, al primero de ellos se le fue el tiro que le ocasionó una lesión en la mano derecha y ese mismo disparo alcanzó a su compañero en el tórax y le afectó una costilla.
Los jóvenes fueron trasladados al hospital de la Cruz Roja en Polanco en ambulancias, en donde se determinará su situación jurídica cuando sean dados de alta, aunque no están heridos de gravedad.
Antecedentes
Más casos violentos.
El lunes 24 de diciembre, en el estacionamiento de este mismo recinto, también se registró un asalto a mano armada. En este atraco, José Luis Calderón, trabajador de la empresa Estacionamientos PARE S.A. de C.V., la cual opera la concesión de este espacio, sufrió un disparo en el rostro al resistirse al asalto.
Por estas mismas fechas, hace 27 años, la noche del 24 de diciembre de 1985, este museo sufrió uno de los más grandes atracos a su acervo arqueológico.
⇒ Con estos antecedentes, Diana Magaloni asegura que durante estos días de asueto es cuando el recinto refuerza su seguridad.