El declive mundial de las poblaciones de abejas, uno de los mayores polinizadores con más de 20,000 especies, podría estabilizarse tras la reciente aprobación de una vacuna norteamericana que se está testando en el municipio español de Marchamalo (Guadalajara, centro) y en otros lugares del mundo productores de miel.
Hace unas semanas, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) otorgó licencia a la primera vacuna contra la bacteria Paenibacillus larvae causante de la "loque americana" una enfermedad de origen bacteriano, muy virulenta y contagiosa, presente casi en el 80 % de colmenas de todo el mundo y capaz de matar colmenares enteros, si no se diagnostica adecuadamente.
Se trata de una noticia "magnífica", señala Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca, quien indica que la vacuna es una herramienta para impedir que la enfermedad se propague, pero no para eliminarla: Se trata de un tipo de bacteria ambiental que no necesita contagiar a las abejas para sobrevivir.
La vacuna protegerá a polinizadores comerciales (unas cincuenta especies de abejas son manejadas por el hombre) de enfermedades mortales, además de reducir las pérdidas financieras y materiales de los apicultores, pero sobre todo facilitar la viabilidad del planeta.