El día de ayer se dio a conocer a través de los medios locales la suscripción de un Acuerdo para iniciar la recuperación del Acuífero Principal de la Región Lagunera, entre la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y las asociaciones civiles Prodefensa del Nazas, Desarrollo Cardenista de la Comarca Lagunera y Encuentro Ciudadano Lagunero, promoventes del juicio de amparo que derivó en la Sentencia No.543, emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Dicho acuerdo es producto del diálogo establecido desde hace algunos meses entre ambas partes, en el marco de la implementación de dicha sentencia.
Vale la pena dimensionar el Acuerdo. Revertir el daño causado al Acuífero Principal durante más de medio siglo por la sobreexplotación y contaminación a que ha estado sujeto, debido al bombeo sin control de agua del subsuelo, no es un asunto que se pueda hacer en poco tiempo. Si bien es un acuífero que ha sido estudiado como pocos en México, no hay soluciones mágicas para recuperarlo, o lo que se pueda recuperar de él.
En la implementación de la sentencia No.543 hay que considerar cuatro aspectos importantes: por un lado, de un conocimiento actualizado sobre el estado en que se encuentra el Acuífero Principal, debe soportarse en información científica-técnica sólida y su interpretación acertada por expertos en diversas materias, particularmente en la geohidrológica, los cuales quizás requieran la actualización de algunos aspectos para tener una visión completa sobre la cual se elabore un modelo que posibilite la gestión sostenible del agua subterránea. Esto es algo en los que hemos coincidido los funcionarios de la CONAGUA y los ciudadanos que obtuvimos la Sentencia No.543, para lo cual se visualizó de manera conjunta la conveniencia de solicitar la colaboración del Instituto de Geociencias de la UNAM, que cuenta con los expertos para desarrollar esta labor.
Esta información debe integrarse y revisarse no solo con fines científicos, también debe servir para la toma de decisiones. De ahí surge el segundo aspecto a considerar, que el gobierno federal mantenga la voluntad política que le está caracterizando en este momento al firmar el Acuerdo, misma que reconocemos, ya que en este proceso podrán presentarse factores de presión que intenten cambiarla. La factibilidad, no solo del Acuerdo, sino de todo el proceso de implementación de la Sentencia No.543, depende en gran parte de la congruencia política del gobierno federal, la cual esperamos continúe en este proceso.
Un tercer aspecto es la posible resistencia que algunos usuarios de agua puedan tener ante la necesaria y, quizás, ineludible, aplicación de medidas para recuperar el Acuífero Principal, en particular aquellos que han fincado sus actividades productivas en un patrón insostenible de manejo y uso del agua del subsuelo, basado en una extracción sin control de este recurso. Durante este año el Acuerdo suscrito, a la par del ejercicio de integración de la información señalada, se propone iniciar con acciones de regulación del bombeo como la actualización del padrón de concesionarios y selección de una muestra de pozos donde se medirá con telemetría las extracciones.
El cuarto aspecto es la postura de los ciudadanos ante las acciones que contenga este primer Acuerdo que pretende sentar las bases para recuperar el Acuífero Principal, lo que constituye un avance importante para asegurar el abasto de agua más allá de las medidas de mitigación que están aplicando los tres niveles de gobierno. Esa postura depende de la información que reciba o acceda cada habitante de la región, donde tengamos claro que la Sentencia No.543 es un logro para todos y, por tanto, es necesario se ponga atención en su proceso de implementación, que haya un acompañamiento y vigilancia ciudadana en torno a él. Por ello las asociaciones civiles que la logramos hemos asumido el compromiso de hacer pública la información que surja, como sucede con este primer Acuerdo. En este proceso juegan un papel importante los medios de comunicación.
A estas alturas no es pertinente seguir simulando la situación actual y continuar omitiendo la intervención gubernamental de dejar que siga igual. En la recuperación de este acuífero se encuentra en juego disponer de una fuente de abasto de agua que asegure el desarrollo presente y futuro de La Laguna, que de seguridad hídrica a la economía y la población lagunera, no en el agua que cíclicamente se almacena en las presas, depender de esta nos vuelve vulnerables, como ejemplo tenemos lo que sucederá este año con las presas con bajos volúmenes almacenados que, de entrada, se traduce en un miniciclo agrícola con consecuencias económicas y sociales desfavorables para la agricultura dependiente del agua superficial destinada al riego de cultivos.