Por la salud y vuelta de Fernando González Ruiz.
El ser humano tiende a valorar aquello que comprende, del mismo modo que suele despreciar lo que no, y de ese modo, muchos animados por su pasión natural desembocan ira en quienes, para su entender, les perjudican. Y como siempre, el arbitraje es su centro de atención y desprecio. Sin embargo, cuando su equipo es beneficiado por algún fallo del juez en turno, nada comentan, porque el hombre revela su carácter hasta en las cosas más simples.
El tema siempre ha tenido vigor y vigencia porque muchos se olvidan que lo más difícil en el futbol es el arbitraje y sus ejecutores, son todos seres humanos falibles. Y se pensaba que con la implementación del VAR, se daría un avance, pero aún no tiene la madurez para un fallo superior, porque todas las tomas dependen siempre de la televisora que trasmite y ellas no todas las veces denuncian visiones que den credibilidad, y además, muchos jueces tardan demasiado en ponerse de acuerdo e impacientan a todos. Suelen tener todos sus protagonistas, silencio de angustia.
Viene al caso porque Martí Batres, director del ISSSTE ha puesto una denuncia penal contra José Narro Robles, exrector de UNAM y ex secretario de salud con Peña Nieto, José Reyes Baeza, ex alto funcionario del IMSS y MIKEL ARREOLA, ex director del Seguro Social y ahora Comisionado interino de la FMF por 500 millones de pesos defraudados a través de la Fundación ISSSTE y aparecen las especulaciones encima, porque la gente presiente manejos irregulares de todo tipo en nuestro futbol, comenzando por patrocinios de casas de apuestas y los capos dueños del balón. Ahora mismo se ajusta la frase famosa, justo cuando se habla de amaños, de arreglos y situaciones no muy claras: “La verdadera capacidad en la vida es tener una actitud de juicio ante los demás”.
El futbol parece un objeto privilegiado, donde la gente interpreta el mundo del modo que lo ve, pero todos sabemos que el mundo hoy, aunque maravilloso, también es temible, donde la realidad será la mejor fuente de historias, ese donde pasa de puntillas todo el miedo, ese donde prefieres pasar atrás o por los costados, aunque existe en la mente de los fans de Santos Laguna una zona oscura de la mente que tiene imágenes enlatadas que te asaltan.
Y entonces, cuando aparece una victoria después de 16 partidos, cuando pasaron cinco meses en el limbo, cuando se ha vivido sin puntería ni confianza, cuando les pusieron muchas veces la mano en la cara, cuando este equipo que nos acostumbró a vivir en la élite del futbol y ahora parece el esqueleto de un tiburón, hace que se muevan las inquietudes y se vuelva a sonreír, porque de la ilusión, la gente fue pasando a dar pocos gritos y a sentir el peso de las penas.
El futbol es así, como eco de amores perdidos, como taller de zapatero remendón, como almas que luchan a muerte contra fantasmas que suelen venir por temporadas, como aves que llegan desde lugares donde el frío les paraliza sus alas. A veces a la gente le da miedo asomarse al Santos, porque recuerda frases que sellan la vida como aquella de: “No pidas a nadie que sea lo que no es. No esperes de una persona lo que ésta no puede dar”.