
Quiero Palomitas
Para que el cine de nuestro país pueda “romper con la cuarta pared” y convertirse en ese elemento de identidad que antaño fue, necesita abrirse no solo a los escenarios tradicionales como la Ciudad de México (temáticas urbanas), Durango (reviviendo a las películas del oeste), Guadalajara (la Meca del videohome) o Monterrey (un cine con mucho sentido para la gente de Nuevo León y hasta ahí), sino también a que la cámara recorra los diversos puntos que posiblemente no sean los puntos neurálgicos del desarrollo económico, pero si pueden ofrecer algo diferente a lo que nuestras historias reflejan en la pantalla grande.
Por ello, una película como Pérdida Total, de Enrique Begné, se abre camino como una narración que toma a Torreón y varios parajes laguneros como el escenario del inesperado viaje que hará Claudio Gómez (interpretado por Leo Ortizgris), un malogrado vendedor y mago quien, debido a sus deudas y compromiso financieros no respetados, decide vender su camioneta en la frontera de nuestro país en Eagle Pass (aunque algunos dirán que se parece a una vía importante de nuestra ciudad); sin embargo, por no poder concretar su intención, busca mejor perder su vehículo para obtener el dinero del seguro.
El giro crucial se da cuando Claudio, ya de regreso en su trabajo en la CDMX, recibe la visita de agentes de la policía de Torreón. El motivo es muy simple: encontraron la camioneta abandonada en Viesca, y con una persona fallecida (el hijo del Rojo, un narcotraficante de la zona).
El protagonista tiene todas las de perder, primero porque sus mentiras cada vez son menos creíbles, al punto que el rechazo hacía él es gracias a su necesidad enfermiza por sacar ventaja de cualquier instancia y a como dé lugar; pero también crecen las sospechas sobre su caso debido el hecho de su origen colombiano (jugando la historia con esta referencia y el estigma que se carga). Por ello, la policía, que aún lo tiene en calidad de sospechoso, lo pueden usar para resolver el crimen y acercarse a los “negocios” que tienen el Rojo y el Coyote, jefes de los grupos que dominan la zona en el mercado de drogas.
Ante este océano de sospechas y verdades a medias, Begné trata de llevarnos a hurgar en la dinámica de la mentira desde el enfoque del protagonista, quien se confronta con su situación no en función de una reivindicación poco creíble (esto no es Emilia Pérez), sino en el tratar de “salvar el pellejo” sin un juicio de valor.
Sin dudas, los personajes mejor confeccionados son precisamente los interpretados por nuestro Héctor Kotsifakis y el “paisa” Jorge A. Jiménez, en primer lugar, por el peso que tanto de desarrollo de estos dos jefes, pero también ante el cuestionamiento de la lealtad, la duda que los carcome y así como su idea de defender a como dé lugar lo de cada uno.
Ambos actores logran conectar bien en pantalla y con la audiencia, posiblemente porque se nutrieron no solo del guion sino también del ambiente de La Laguna (aunque cuestionaría por qué el Rojo come sus gorditas con dos manos, cuando es de lagunero de buen diente “echársela” con solo una mano). Cabe hacer mención que la experiencia actoral que muestra Kotsifakis en esta historia es de orgullo y de reconocer que valió la pena apostar el todo por el todo, dejar atrás “al rancho” y buscar crecer en este arte en otras latitudes, pero nunca olvidarse de su origen.
En rigor, esta película tiene elementos técnicos muy interesantes, en particular la fotografía, así como la ambientación. Esta es una historia que nos da la posibilidad de ver lugares que son cotidianos para nosotros, convertidos en escenarios en los que se pueden trazar muchas narrativas y eso se agradece.
Es como ver que nuestra Comarca es un campo útil y fértil para las nuevas generaciones de personas que quieren hacer cine, que empiezan sus pininos en las diferentes universidades de La Laguna y que en un futuro no muy lejano se unirán a cineastas como Anwar “Pato” Safa (quien es productor de esta película), Andrea Porras, Cristina Rodlo, Mino Rimada, Carlos Saenz, Adrián Ramírez, Fernando Santoyo (estamos contigo y tu familia en estos momentos, un abrazo), Ian Elizalde, Carlos Alba y varios que ya están haciendo sus primeras producciones, así como varios jóvenes que vienen empujando fuerte, para mostrar que a pesar del desierto aquí también surgen flores y talentos.