
Clásicos. Sobre la pantalla se dibujó la sabana africana, con animales respondiendo al llamado de la música.
El Teatro Nazas se convirtió en el enigmático castillo de Disney, luego de que ayer jueves, a partir de las 20:00 horas, la Camerata de Coahuila, dirigida por Ethan Eager, ofreciera un concierto sinfónico con temas emblemáticos de la citada casa productora, en beneficio del Instituto de Música de Coahuila (INMUS).
Para el evento se preparó una producción especial, pues las puertas del teatro abrieron desde las 18:30 horas y los asistentes pudieron disfrutar de una zona temática instalada en el vestíbulo: un gran 'spot' con la partitura de La Bella y la Bestia, donde princesas caracterizadas posaban para fotografías. También Aladdín y Jasmine aguardaban bajo un gran candelabro. Se pudo observar a personas portando diademas con forma de las orejas de Mickey Mouse, y otras niñas ostentaban el brillo en sus coronas de princesas.
Adentro, antes de darse la tercera llamada, sobre la pantalla del Nazas comenzó a proyectarse un video institucional sobre el INMUS. Los músicos de Camerata se mostraron listos, realizando las últimas afinaciones. La voz del recinto dio las recomendaciones y, con el aplauso del público, de cuantiosa asistencia, se anunció el inicio.
Ethan Eager tomó la batuta alrededor de las 20:15 horas, al subir a un estrado decorado con una partitura y rosas rojas. En la pantalla un cúmulo de nubes que poco a poco se abrieron para mostrar las torres de la catedral de Notre Dame y el resto de París. La banda sonora de El jorobado de Notre Dame (1996), compuesta por Alan Menken, fue la primera partitura en ejecutarse.
Si bien el concierto se tituló Disney, Camerata también interpretó algunas piezas de Dreamworks. Así, el sonido viajó hasta las orillas del río Nilo y el gran relato bíblico de El Príncipe de Egipto (1998), con música de Stephen Schwartz, se convirtió en la segunda obra del programa.
Otro clásico de Disney se hizo presente al tercer turno. Sobre la pantalla se dibujó la sabana africana, con animales respondiendo al llamado de la música. Se trató de El Rey León (1994), cuya partitura es obra del maestro Hans Zimmer, uno de los compositores de música para cine más reconocidos. "Hakuna matata", expresión suajili que significa "no hay problema", también resonó entre los músicos.
La Bella y la Bestia (1991) y su Fábula Ancestral, obra de Alan Menken y Howard Ashman, acompañó a las imágenes de un majestuoso castillo.
Finalmente, la primera parte del concierto cerró con Cómo entrenar a tu dragón (2010), cuyas notas se atribuyen a John Powell.
Tras el intermedio, los asistentes volvieron a tomar su lugar. La proyección dirigió hacia algún lugar de la antigua Norteamérica, donde fue ambientado el relato de Pocahontas (1995). Ethan Eager dio las indicaciones a los músicos para interpretar la composición de Alan Menken.
El viaje de la música continuó hacia Medio Oriente y sus paisajes de arquitectura Morisca con Aladdín (1992). El famoso pasaje con big band cuando el Genio emerge de la lámpara, obra también de Menken, fue uno de los que pudo escucharse.
Antes del cierre, la nostálgica banda sonora de UP, una aventura de altura (2009). Married Life, compuesta por Michael Giacchino, donde se narra la historia de amor entre Carl y Ellie hasta que ella fallece, conmovió a los presentes.
El programa impreso de la noche, que significó un gran himno a la infancia, finalizó con la música de Frozen: Una aventura congelada (2010), partituras de Robert Lopez y Kristen Anderson Lopez.
Camerata recibió su respectiva ovación, extendida por algunos minutos y, como pieza sorpresa, se interpretó Recuérdame, de la película Coco (2017), de la cual Robert escribió la música, y Kristen escribió la letra.
Aún hubo tiempo para más obras. Se escuchó Bajo del mar, del filme La Sirenita (1989), para lo cual se contó con la participación del coro del INMUS. El propio público también quiso ser partícipe y comenzó a seguir la música de Menken con sus palmas.
Finalmente, se cerró con El libro de la selva (1967). Otra vez el público con sus palmas marcando el ritmo, como si buscara lo más vital en la música escrita por Terry Gilkyson.
Cabe recordar que, en la actualidad, el INMUS (institución beneficiada y organizadora de este concierto) cuenta con 170 alumnos, cuyas edades oscilan entre 6 y 28 años, además de un coro institucional de jóvenes y adultos con más de 50 integrantes.
El programa sinfónico será replicado este viernes 4 de abril, también a las 20:00 horas, en el Teatro Nazas.