
¡Cuidado con 'la mollera'!
Al momento de nacer y durante los primeros meses de vida, la estructura ósea de la cabeza del bebé no está sellada por completo.
Esos huecos que se forman entre un hueso y otro, es lo que escuchábamos a nuestras abuelas nombrar como “la mollera” y que los médicos llaman fontanelas, las cuales tienen la función de facilitar el paso a través del canal del parto, así como la distensión en la medida en que van creciendo los órganos del sistema nervioso central.
Aunque en el cráneo existen varias fontanelas, las más significativas son la mayor, que se forma justo en la parte alta de la cabeza y que al tocársela al recién nacido, se palpa como una especie de hundimiento pequeño; la otra se denomina fontanela posterior y se forma por encima de la nuca.
La presencia de las fontanelas en la cabecita de los bebés es de lo más normal desde su nacimiento y hasta los 12 o 18 meses de vida, y son necesarias para el desarrollo y crecimiento cerebral.
Después de este periodo, en el lugar de estos huecos o puntos blandos se formarán las suturas craneales, que son los tejidos elásticos, fibrosos y fuertes que unirán los ocho huesos de que está conformado el cráneo de los seres humanos.
Se considera que la fontanela posterior es más pequeña y la primera en sellarse, lo cual ocurre entre el tercero y cuarto mes.
Aunque no es necesario tomar precauciones exageradas, sí es importante que el médico pediatra observe el estado en que se encuentran las fontanelas, pues esto le dará orientación sobre si el proceso de crecimiento es normal y para determinar si la osificación del bebé es la correcta.
Un cierre prematuro puede ser indicador de craneosinostosis, una alteración congénita que causa el crecimiento longitudinal y angosto de la cabeza, en lugar de crecer a lo ancho. Sin embargo, no en todos los casos un cierre prematuro de la fontanela es de tipo patológico.
Regularmente las fontanelas deben tocarse firmes, aunque se tensan o vuelven prominentes si se acumula líquido en el cerebro o éste se hincha, causando aumento de la presión intracraneal, lo cual se denomina como fontanela abultada. Si esta protuberancia se presenta a la par de somnolencia excesiva o fiebre, es necesaria la atención médica urgente, ya que las causas pudieran ser múltiples, como una encefalitis (inflamación del cerebro debido a infecciones), hidrocefalia o meningitis, que es la inflamación de las membranas que cubren el cerebro.
Cuando un bebé llora, está acostado o vomita las fontanelas se ven como si fueran a convertirse en una protuberancia, pero vuelven a su estado original si al bebé se le coloca en una posición erguida. Es entonces cuando no hay de qué preocuparse.