Hasta ahora, los europeos habían enviado satélites de comunicaciones, situados en una órbita geoestacionaria -a unos 36 mil kilómetros de la Tierra-, o misiones interplanetarias, con órbitas especiales. Giove A y B proporcionarán información sobre las particulares condiciones que existen en la llamada órbita media, unos datos que servirán para los 30 satélites de la red Galileo.
Hasta ahora, los europeos habían enviado satélites de comunicaciones, situados en una órbita geoestacionaria -a unos 36 mil kilómetros de la Tierra-, o misiones interplanetarias, con órbitas especiales.
Giove A y B proporcionarán información sobre las particulares condiciones que existen en la llamada órbita media, unos datos que servirán para los 30 satélites de la red Galileo.Fotos: Reuters y AP
28 de diciembre 2005.
publicada el 28 de diciembre de 2005