
Foto: Adobe Stock
La gangrena es la muerte de tejido corporal causada por falta de irrigación sanguínea o por una infección bacteriana grave. Aunque normalmente se presenta en brazos y piernas, o en los dedos, a veces ocurre en músculos u órganos internos.
¿Cómo se sabe que se ha instalado en la vida de una persona? Se producen cambios en el color de piel. Va de un gris pálido al azul o al violeta; también puede ponerse negra, roja o bronce. Más signos que acompañan a este padecimiento son hinchazón, ampollas y dolor intenso y repentino, seguido de entumecimiento. Otro síntoma posible es el olor desagradable proveniente de una llaga.
Cabe mencionar que si la gangrena afecta tejidos bajo la superficie de la piel, como en el caso de la gangrena gaseosa o la interna, es posible que se presente el llamado choque séptico, que acarrea presión arterial baja, fiebre, frecuencia cardíaca acelerada, sensación de aturdimiento, falta de aire y confusión.
CAUSAS
La aparición de este mal está ligada a un suministro de sangre deficiente. La sangre, ese medio de transporte orgánico, lleva oxígeno y nutrientes por todo el organismo. Además, se suma al combate contra las infecciones al proporcionar anticuerpos al sistema inmunitario. Cuando esta no fluye como debe, las células no son capaces de sobrevivir y el tejido se descompone.
Que una infección bacteriana no reciba tratamiento también es una de las causas de gangrena. Algunas fuentes de esta afección son las heridas de armas de fuego o las lesiones por aplastamiento, como las que suelen registrarse en accidentes automovilísticos. Sucede que, en ocasiones, los disparos y traumatismos dejan heridas abiertas, es decir, puertas de entrada para las bacterias. Si estas infectan los tejidos, se puede producir la enfermedad.
TIPOS
La gangrena seca se manifiesta como una piel seca y arrugada que se ve de color marrón a azul violáceo o negro. Hablamos de una variante que suele avanzar lentamente. Afecta a personas con diabetes o con enfermedades que dañan los vasos sanguíneos, como la ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias).
También existe la gangrena húmeda. Se presenta cuando el tejido está infectado por bacterias. Sus características son hinchazón, ampollas y un aspecto húmedo. Regularmente surge a raíz de que alguien ha sufrido quemaduras graves, congelación o lesiones. Una persona con diabetes que se lastima un pie, o un dedo del pie, puede tener la desgracia de conocerla. Debe tratarse de forma inmediata, ya que se propaga rápidamente y llega a ser mortal.
Otro miembro de la familia es la gangrena gaseosa, que afecta los tejidos musculares profundos. Cuando comienza, la superficie de la piel parece normal. Conforme el padecimiento empeora, esta suele volverse pálida y, luego, alcanzar otros colores, como grisáceo o rojo violáceo. La piel puede dar la apariencia de llenarse de burbujas y la zona afectada puede hacer un sonido crepitante al presionarla, debido a los gases dentro del tejido.
La bacteria Clostridium perfringens es la causa más común de esta variante. Ocurre cuando se acumula en una herida por lesión o cirugía que no recibe un suministro de sangre adecuado. La infección bacteriana produce toxinas que liberan gases y ocasionan la muerte del tejido. Al igual que la húmeda, esta afección gaseosa llega a ser mortal.
La gangrena interna afecta a uno o más órganos, como los intestinos, la vesícula o el apéndice. Surge cuando algo bloquea el flujo sanguíneo a un órgano interno, por ejemplo, cuando los intestinos forman una protuberancia por causa de una hernia y se retuercen.
Por otra parte, la gangrena de Fournier afecta los genitales, principalmente de los varones, y proviene de una infección en esta zona o en las vías urinarias.
Finalmente, está la gangrena de Meleney, también conocida como sinérgica bacteriana progresiva. Es poco frecuente y suele ser una complicación de una cirugía. Se presenta en forma de lesiones dolorosas en la piel una o dos semanas después de la intervención clínica.
FACTORES DE RIESGO
El principal es la diabetes. Sucede que, con el tiempo, aumenta el riesgo de que los elevados niveles de glucosa dañen los vasos sanguíneos y reduzcan, incluso interrumpan, el flujo de sangre hacia una determinada parte del cuerpo.
Del mismo modo, una enfermedad de los vasos sanguíneos, el endurecimiento y estrechamiento de las arterias (ateroesclerosis) o la formación de coágulos pueden obstruir el flujo de sangre hacia una zona del organismo y abrir la puerta a la gangrena.
Todo proceso que ocasiona un traumatismo a la piel y al tejido que se encuentra debajo —incluyendo lesiones graves, procedimientos quirúrgicos y hasta una congelación— incrementa las probabilidades de desarrollarla, especialmente si ya se sufre una condición como las antes mencionadas.
Fumar tabaco y la obesidad son otros factores que elevan el riesgo de vérselas con esta enfermedad.
CONCLUSIÓN
Si no es tratada de inmediato, genera graves complicaciones. La de tipo bacteriano, por ejemplo, se propaga rápidamente a otros tejidos y órganos.
El resultado más conocido de una gangrena que no se detiene a tiempo es la amputación de una parte del cuerpo con el fin de salvar la vida de la persona. En casos menos severos, la remoción del tejido infectado a veces da lugar a la formación de cicatrices o a la necesidad de una cirugía reparadora.
Cabe mencionar que no es posible recuperar el tejido dañado por la gangrena. Sin embargo, existen tratamientos para evitar que la afección empeore. Estos incluyen la administración de antibióticos y oxigenoterapia, así como intervenciones quirúrgicas para restaurar el flujo de sangre y extraer el tejido muerto.
Desde luego, cuanto antes se identifique y se trate el padecimiento, mayores son las posibilidades de recuperarse.