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Resistencia visual en el Este; el arte frente a la ocupación rusa en Ucrania

A través de distintos proyectos, los artistas de este país desafían las narrativas oficiales que niegan la invasión a su territorio y cultura por parte de Rusia.

Performance de Mariia Kulikovska. Foto: Neue Nationalgalerie

Performance de Mariia Kulikovska. Foto: Neue Nationalgalerie

AURORA HERNÁNDEZ

En el contexto de la guerra en Ucrania, el arte se ha convertido en un medio de resistencia frente a la invasión rusa, un espacio de preservación de la dignidad y una herramienta para devolver voz y singularidad a las víctimas. Las expresiones artísticas que emergen del conflicto no sólo cuestionan la maquinaria de guerra y los relatos oficiales, sino que también afirman la capacidad de “estar de pie” ante la adversidad. En este sentido, el arte no es simplemente un vehículo de denuncia, es un acto en sí mismo. Como señala Gilles Deleuze, “el arte no es un instrumento de la comunicación”, pues su sentido más profundo reside en la resistencia: una forma de interpelar lo intolerable y afirmar la vida. 

A continuación, exploraremos dos vertientes complementarias del arte de la resistencia en Ucrania: el activismo documentado por Nazar Kozak y las obras de los artistas Vasily Tsagolov y Arsen Savadov, quienes, desde perspectivas diferentes, han plasmado el impacto de la violencia, la muerte y la lucha en sus trabajos. Este recorrido nos permite reflexionar sobre las estrategias creativas que se han desarrollado en respuesta a la agresión rusa. 

ARTE ACTIVISTA Y RESISTENCIA 

En su ensayo Art Resistance against Russia’s “NonInvasion” of Ukraine (Resistencia artística contra la “no invasión” de Rusia a Ucrania), Nazar Kozak examina el papel del arte como oposición activa al simulacro de “no invasión” promovido por Rusia desde 2014. El investigador analiza cómo las prácticas artísticas desafían y desmantelan los discursos hegemónicos a través de tres proyectos significativos: 

Intervenciones de Serhii Zakharov en Donetsk. Foto: Radio Free Europe
Intervenciones de Serhii Zakharov en Donetsk. Foto: Radio Free Europe

Manifesta 10. En este performance, realizado en San Petersburgo, Rusia, Mariia Kulikovska utilizó su cuerpo como símbolo de muerte y resistencia. Envuelta en la bandera ucraniana, su die-in —protesta caracterizada por simular la muerte— confrontó directamente la narrativa rusa al evocar la imagen de las víctimas caídas en el conflicto. Su actuación no sólo se desarrolló en un espacio simbólico como el Museo del Hermitage, sino que también circuló ampliamente en plataformas digitales, amplificando su impacto. 

Las instalaciones guerrilleras de Serhii Zakharov. Este artista empleó caricaturas satíricas plasmadas en distintos puntos de la región de Donetsk, Ucrania, para exponer la brutalidad de los rebeldes prorrusos. A pesar de las amenazas y su posterior encarcelamiento, sus obras generaron fisuras en la narrativa oficial, recordando a la audiencia la realidad de la ocupación. 

#onvacation. Esta es una iniciativa de arte guerrilla que tuvo lugar durante el primer mes de la 56ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia. Organizada por el centro artístico Izolyatsia, la intervención consistió en la producción de más de mil chaquetas militares con el logotipo de #onvacation (#devacaciones), las cuales se distribuyeron gratuitamente entre los visitantes de la bienal. Se invitó a los participantes a tomarse selfies en los pabellones de las “potencias ocupantes de su elección” y a publicarlas en redes sociales con la etiqueta correspondiente. Quienes lo hacían ingresaban automáticamente en un sorteo para ganar unas “vacaciones reales” en la Crimea ocupada. Con este proyecto, Izolyatsia recontextualizó el pabellón ruso como un espacio de denuncia. Este acto simbólico puso de manifiesto la manipulación de la cultura por parte de Rusia para legitimar sus actos de agresión.

#onvacation en la Bienal de Arte de Venecia. Foto: izolyatsia.org
#onvacation en la Bienal de Arte de Venecia. Foto: izolyatsia.org

Según Kozak, estas tres intervenciones no sólo desafiaron las visiones impuestas rusas, sino que provocaron una reflexión sobre el poder del arte como arma de resistencia. La combinación de acciones in situ y estrategias digitales permitió que estas prácticas se insertaran en la esfera pública, enfrentando la simulación con la verdad. 

VASILY TSAGOLOV Y LA VIOLENCIA COMO ESPECTÁCULO 

Este artista, destacado representante de la llamada nueva ola ucraniana, aborda temas de violencia y muerte en sus obras, donde combina ironía y crítica social. En su pintura y videoarte, Tsagolov representa escenarios inspirados en la cultura popular, como películas de acción o programas sensacionalistas de crímenes. Ahí expone cómo la violencia se trivializa en los medios masivos. 

Su crítica también explora la alienación generada por la estetización de la violencia. Sus obras, aunque visualmente llamativas, buscan generar incomodidad en el espectador. Este efecto se amplifica mediante el uso de composiciones que combinan la saturación cromática con temáticas sombrías. Tsagolov retrata escenas cotidianas que gradualmente se transforman en una narrativa de caos y violencia implícita, sugiriendo que la agresión y la desigualdad están enraizadas en las estructuras sociales. Además, sus trabajos abordan cómo la alienación cultural redefine las relaciones humanas, mostrando un país atrapado entre la modernidad y las heridas de su pasado reciente. 

Artista y modelo (2018), de Vasily Tsagolov. Foto: abramovych.art
Artista y modelo (2018), de Vasily Tsagolov. Foto: abramovych.art

ARSEN SAVADOV Y EL CUERPO COMO POLÍTICA 

Arsen Savadov, por su parte, utiliza el cuerpo humano como una herramienta simbólica para abordar la muerte, la memoria y la opresión política. Su serie fotográfica El libro de los muertos (2001) presenta cuerpos dispuestos como objetos inertes en escenarios que evocan almacenes caóticos. Esta estética genera una confrontación emocional y ética en el espectador, obligándolo a meditar sobre la deshumanización y la manipulación de la historia.

Para el artista, el cuerpo es también una metáfora de la condición postotalitaria de Ucrania. Su obra recontextualiza los traumas del pasado como un recordatorio de las luchas presentes. En Chocolate de Dombás (1997), utiliza imágenes de mineros ucranianos para ilustrar la precariedad laboral y la explotación sistémica, estableciendo paralelismos entre la violencia física y la violencia estructural. 

El trabajo de Savadov también destaca por su habilidad para combinar elementos estéticos aparentemente contradictorios. En sus composiciones, el caos visual se equilibra con una técnica refinada, lo que enfatiza la tensión entre lo bello y lo grotesco. Esta dicotomía refleja el caos identitario y político que caracteriza a la Ucrania contemporánea. Además, sus exploraciones en torno a la muerte y el poder resuenan más allá del contexto ucraniano, ofreciendo una perspectiva universal sobre cómo las sociedades procesan el trauma colectivo. 

De la serie Chocolate de Dombás (1997), de Arsen Savadov. Foto: savadov.com
De la serie Chocolate de Dombás (1997), de Arsen Savadov. Foto: savadov.com

CONEXIONES ENTRE TSAGOLOV Y SAVADOV 

Aunque los enfoques de estos artistas difieren en estética y técnica, ambos comparten una preocupación común: exponer las contradicciones y las tensiones de la sociedad ucraniana en el contexto del conflicto y la transformación postsoviética. Mientras que Tsagolov se centra en la trivialización de la violencia en la cultura popular, Savadov aborda la deshumanización directa mediante imágenes impactantes. Juntas, sus obras constituyen un archivo visual que documenta la resistencia creativa y la lucha por la dignidad humana. 

El arte de la resistencia ucraniana, como lo demuestran las obras de Kulikovska, Zakharov Izolyatsia, Tsagolov y Savadov, evidencia el poder del arte como fuerza política y cultural en tiempos de guerra. Estas prácticas no sólo enfrentan las versiones establecidas sobre el conflicto bélico, sino que también ofrecen un espacio de consideración y dignidad frente a la violencia y la opresión. 

Estos creadores han demostrado que el arte, lejos de ser una mera expresión estética, puede ser un acto que une lo sensible con lo inteligible, dando voz a las luchas de un pueblo. Al traspasar fronteras y dialogar con audiencias globales, se consolida como un lenguaje universal de humanidad. Finalmente, el arte ucraniano se convierte en un medio crucial para preservar la memoria histórica, promover la solidaridad internacional y desafiar las estructuras opresivas que intentan silenciar las voces disidentes.

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Escrito en: Aurora Hernández Arsen Savadov Vasily Tsagolov Izolyatsia Serhii Zakharov Mariia Kulikovska guerra Rusia Ucrania invsión rusa arte ucraniano

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